Una pequeña fruta roja
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Magdalena García de León
- 04/09/2024
Una pequeña fruta roja: Los seres humanos debemos a las cabras mucho más que su carne y su leche; si fuéramos justos les habríamos hecho un altar, pues gracias a ellas podemos disfrutar de uno de los productos imprescindibles en nuestra vida cotidiana, sí, nos referimos al café, que nos despierta con su aroma y que al beberlo nos mantiene activos.
¿Quién puede funcionar diariamente sin, por lo menos, la primera taza a la hora de despertar, seguida de una segunda en el desayuno?
Sabemos que su origen es africano y que se descubrió en Etiopía en la provincia de Kaffa, pero no sabemos en qué momento los humanos empezaron a tomarlo.
Todo es parte de una leyenda:
Un miembro de la tribu Kaldi, a quien llamaremos Alem, para redondear la historia, vivía en una zona de gran altitud, se dio cuenta de que cuando las cabras comían unos frutos rojos, del tamaño de uvas pequeñas o cerezas, tenían mucha más energía.
La curiosidad llevó a Alem a probarlas, luego de lo cual se sintió animado, más activo, por lo que las llevó a su aldea, las compartió con su tribu.
Ya en el siglo XV existían plantaciones de café en Yemen y formaban parte del comercio entre Sudán y Arabia siendo exportado a través del puerto de Moca.
De ahí surge otro dato curioso en relación con el café pues un tipo de ese fruto toma su nombre del puerto yemení.
El puerto de yemení.
Este puerto era muy importante para el comercio, pues es de donde salían los productos para La Meca, lugar en donde surgieron los primeros locales que servían café.
Se llamaban “Kaveh Kanes” establecimientos que pronto adoptaron el carácter de centros sociales y de actividad política, que conservan por todo el mundo.
Debemos señalar que ese mismo carácter hizo que en diversas épocas fueran prohibidas las cafeterías por considerarlas subversivas.
Los árabes mantuvieron por unos 200 años la exclusividad del cultivo y el comercio del café.
Se cuidaban de no propagar granos fértiles para que nadie más pudiera explotarlo
fuera de sus zonas de influencia.
Dejaban las semillas sin las capas exteriores y las tostaban para así comercializarlas, lo que hacía imposible que germinara una planta fuera de su control.
Hay rumores de que la pena para aquéllos que pretendían contrabandear plantas o semillas vivas de café era la muerte.
Se cree que un peregrino de La Meca, llamado Baba Budan, en el siglo XV logró sacar semillas activas y se dice que las plantó en las montañas de Mysore, en una población de nombre Chik-Maglur, en la India.
Los neerkandeses y la pequeña fruta roja:
Los neerlandeses, hasta hace unos años holandeses (“todos los holandeses son neerlandeses, pero no todos los neerlandeses son holandeses”) fueron los primeros europeos en conseguir semillas vivas y las llevaron al Jardín Botánico de Ámsterdam, en donde, en condiciones de invernadero consiguieron que se mantuvieran vivas.
Ellos son los responsables del aumento del cultivo masivo del café, pues lo llevaron a sus colonias, en la Isla de Java, ahora Indonesia y en la Guyana Holandesa, (Surinam) y Brasil.
El clima tropical de estas zonas resulta favorable para su germinación.
Desde entonces Indonesia se convirtió en un importante productor y exportador de café.
Se dice que el Ayuntamiento de Ámsterdam envió una pequeña planta al rey francés Luis XIV, quien la mandó al Jardín de las Plantas en París.
Los franceses lo intentaron en Dijon, sin embargo. las condiciones climáticas no fueron
favorables, por lo que fracasó.
El importante comercio veneciano es el responsable de la difusión del café por Europa, un producto que consiguieron en Turquía, por allá por 1615.
Unos 40 años después surgieron las primeras cafeterías europeas, en Londres y fue en la ciudad de Boston donde se instalan las primeras en América.
La pequeña fruta roja en España
El café llega a España, gracias a los comerciantes italianos, a mediados del siglo XVIII y en las casas de comida se empieza a ofrecer café.
España intenta cultivar el café en Madrid y Aranjuez, pero no funciona, lo lleva a las Islas Canarias en donde establecen importantes cafetales.
El recorrido de la pequeña fruta roja que salió de África ha sido largo y lleno de aventuras, desde el siglo IX cuando se cree que inició su viaje desde África.
Ya en el siglo XXI el café es una bebida extendida a prácticamente todo el planeta; ha pasado por diferentes técnicas de tostado, han surgido diversas semillas y muchos estilos de preparación, obteniendo peculiaridades de acuerdo con la idiosincrasia de los diferentes pueblos y sus particulares preparaciones.
La importancia del café es tal que actualmente su consumo es de casi 10,000 toneladas al año en todo el mundo.
El consumo de la pequeña fruta roja
Los finlandeses son los mayores consumidores, pues en promedio cada habitante toma 12 kilos al año, les siguen los noruegos, suecos y neerlandeses; los españoles se encuentran en el decimonoveno lugar con cuatro y medio kilos por persona al año.
A ellos les siguen los estadunidenses.
El café es la segunda bebida que se consume en el mundo, después del agua.
El cultivo del café en México
En México el cultivo del café inició en 1795, traído por comerciantes franceses.
Nuestro país está en el quinto lugar entre los productores de café, después de Brasil, Colombia, Indonesia y Vietnam, con entre cuatro y cinco millones de sacos al año.
Se cultiva en 13 estados de la república: Chiapas, Veracruz, Puebla, Oaxaca, Guerrero, Hidalgo, San Luis Potosí, Estado de México, Nayarit, Colima, Jalisco, Querétaro y Tabasco.
La época de recolección inicia en septiembre y concluye en marzo del siguiente año.
En nuestra nación, el café ocupa el primer lugar como producto agrícola generador de divisas y trabajos en el medio rural; emplea para sus labores de limpia, cosecha y beneficiado del grano tanto a mujeres, hombres y jóvenes, por lo que cualquier miembro de una familia puede realizarlo.
A pesar de que somos un importante productor el consumo local es mínimo, en la mayoría de los hogares (84%) optan por el soluble, sin embargo, en los últimos años se
ha incrementado la ingesta de café tostado y molido en un 20.8% a partir del Covid 19.
Paradójicamente, los mexicanos producimos mucho y tomamos poco café, sólo ingerimos 1.7 kilogramos por persona al año.
El 1° de octubre se conmemora el Día Mundial del Café.




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