El Café De Mi Tierra - Revista de café

Es sostenibilidad el único camino en el futuro del café

Es sostenibilidad el único camino en el futuro del café.

El día de hoy me levanto en Europa con la noticia de la quiebra de Mercon Coffee Group, no es una noticia menor, pues esta empresa basada en Holanda es una de las grandes comercializadoras de café en el mundo, cubriendo a través de empresas relacionadas con el acopio y transformación de una gran cantidad de café de Nicaragua, aunque también opera en otros países como Honduras, Guatemala, Estados Unidos, España y Holanda. 

Mercon manejaba aproximadamente la mitad de la cosecha en Nicaragua y la quiebra ocurre justo comenzando la temporada de recolección, lo que seguramente afectará los mercados de café, si se toma en cuenta que realizaba actividades de
acopio y beneficiado a través de empresas relacionadas, que han cerrado sus puertas de un día para el otro. 

La reflexión es hacia dónde vamos con un mercado de café repleto de exigencias de no deforestación, emisiones de carbono, comercio justo, orgánico, sostenible, fair trade, etc. por un lado y unos precios infames a pagar en Europa. 

Por el otro, todo a cargo de los productores en una inmensa mayoría. 

La opinión generalizada que escucho para los países de América exceptuando Brasil, es que el café dejó de ser negocio hace tiempo para los productores y se cultiva en muchos casos más como un producto de la inercia que de un buen potencial
de negocio. 

También noto descontento en la mayoría de los productores por los procesos de certificación que no compensan los esfuerzos contra lo obtenido en la venta.

Los cafetaleros más prósperos tienen en común una visión más integral de sus negocios y frecuentemente miran dentro de sus comunidades primero y después fuera de ellas.

En Europa abunda el café brasileño y de Vietnam, ambos no precisamente por su gran calidad y esto en contra de la percepción que se tiene en América Latina que Europa consume café de calidad, el cual se encuentra en pocos lugares.

Es aquí donde recuerdo el trabajo que hicimos el grupo de latinoamericanos a petición del CQI para obtener el Q Process III, cuyo tema era la visión del café en 2050.

Esta visión está basada en la no dependencia del café en los grandes mercados consumidores y en la visión de desarrollo comunitario con base en la agricultura regenerativa y sostenible para llevar bienestar interno como finalidad y, como
complemento a ello la venta de café, así como la emisión de bonos de carbono para empresas contaminantes y cultivos alternativos dentro de las plantaciones para alimentación y vivienda.

Actualmente en México, los precios pagados en promedio por el café de consumo interno son más altos que el precio pagado en Europa por un café de calidad similar; aun así, tenemos una industria del café en crecimiento sin que esto signifique
que los productores tienen resuelto el problema. 

¿Cuál es la razón? Primero sigue siendo un mercado con cierta protección del exterior, segundo, el desarrollo del mercado de especialidad y tercero, cierto equilibrio entre lo que se produce, exporta y consume; tenemos la ventaja de que el café se siembra en gran medida bajo sombra y que podemos sembrar muchas cosas más junto con el café para lograr un mayor consumo de proximidad y bienestar lo cual nos podría
dar una ventaja en los próximos años. 

Quedan muy pocas fincas cafetaleras grandes con necesidad de participar en el mercado de commodities, y existen muchos pequeños productores en estado de supervivencia; también existen pocos productores de nueva generación con una visión creativa y que participan más activamente en el mercado de especialidad, y mercados alternativos que prosperan, aunque sea de manera lenta, son ellos en mi opinión los futuros herederos del mercado local, según las conclusiones derivadas de este trabajo.

Dado que competir con Brasil y Vietnam a nivel internacional por precios bajos resulta imposible, tendremos que colocarnos en un nicho que nos valore y que es el de la calidad reconociendo su costo. 

Creo que internamente tenemos un buen camino recorrido gracias a la labor de la Asociación Mexicana de Cafés y Cafeterías de Especialidad, al gran ánimo y profesionalismo de los baristas y propietarios de cafeterías y al interés del publico mexicano por disfrutar un buen café a precios razonables para todos. 

Para ello, los productores tendrán que avanzar en reducción de costos por consumo de proximidad, avances en sostenibilidad en el ámbito más estricto, certificaciones para poder vender bonos de carbono en un futuro próximo y la ruptura de la dependencia con los grandes consumidores de volumen que finalmente se  abastecerán de los mercados más competitivos y eficientes de bajo costo para aumentar o sostener sus márgenes.

La quiebra de Mercon es una bandera roja de lo que puede pasar en el futuro para grandes comercializadores de café que han hecho un buen negocio con un manejo magistral de la especulación por compradores y vendedores, pero que al final
del camino han tenido que participar muy activamente y por necesidad en la producción que paradójicamente ha resultado la más dañada de este negocio.

La sostenibilidad puede ser el camino al desarrollo moderno, pero requiere gran capacitación y conocimiento, sin embargo, podría asegurar el consumo de café para los mexicanos por bastante tiempo.

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