Entrega propia para sector cafetero. La creación y manejo de un sistema de entrega propio es vital para el éxito de una cafetería, más allá de la dependencia hacia las aplicaciones que, sin control pueden comerse las utilidades de venta.
En México, las cafeterías y productores de café dependen de aplicaciones de entrega para vender más.
Mencionar que el poscovid aceleró la tradicional forma de entrega, sin embargo los negocios pocas veces calculan como afecta en su utilidad.
Plataformas como Uber Eats, Rappi o DiDi Food dan visibilidad inmediata, sus comisiones pueden absorber una parte importante de la ganancia y en un negocio de café donde el margen depende del control de insumos, empaque, personal y merma, pagar entre 20% y 35% por cada pedido puede a mediano y largo plazo encarecer el producto o reducir fuertemente la rentabilidad.
Una de las soluciones con que ayudamos a los clientes es sugerirles crear su propio sistema de entrega.
No necesariamente significa eliminar las aplicaciones de tajo, sino construir un canal directo y más rentable.
La importancia de tener una buena reputación se puede aprovechar o se puede construir.
Pongamos un ejemplo: un modelo básico puede iniciar con WhatsApp Business, su catálogo digital, pagos con tarjeta o transferencia, una buena logística, mapeando la zona de cobertura bien definida y un repartidor propio o aliado logístico.
Para una cafetería pequeña, la inversión al comienzo puede ir desde tres mil pesos hasta 15 mil, iniciando con herramientas básicas: menú digital, empaques, publicidad local y el armado de pedidos.
Ahora en un modelo más profesional, con página web,
sistema de pedidos, puede costar entre 10 mil y 40 mil pesos al inicio, más una operación mensual donde ajustamos gastos fijos aproximadamente de 15 mil a 30 mil pesos, donde se incluyen repartidor, gasolina, mantenimiento y publicidad.
Recordemos para bien el costo-beneficio y aparece cuando se compara contra las comisiones.
En un claro ejemplo, si una cafetería vende 200 mil pesos al mes por aplicaciones y paga entre 30 y 60 mil a terceros en aplicaciones es necesaria la construcción de un sistema de entrega propio.
Con este procedimiento, ese costo puede transformarse en una inversión: repartidor, anuncios locales, personalizaciones en empaque, control y obtención de base de datos de clientes y promociones directas.
Una estrategia bien armada no sólo está en ahorrar dinero, sino en conservar el control del cliente.
Recordemos que la misión de un negocio es la fidelización. No intentes cubrir toda la ciudad. El secreto está en el mapeo adecuado, gracias a aplicaciones como Maps o Waze, entre otras que pueden ayudarte a cubrir radios de tres a cinco kilómetros para cafeterías.
En este radio o zona se puede hacer la entrega con la bebida caliente, cuidando la presentación, el sabor y, por supuesto, la entrega oportuna.
Para los productores de café, el modelo más rentable si no es el envío diario, es hacer juego con las suscripciones: paquetes mensuales de café en grano o molido para hogares, oficinas y clientes frecuentes.
El valor de la entrega propia del negocio está en construir un canal de independencia comercial.
Cada compra y entrega directa deja datos, hábitos de compra y la gran posibilidad de recompra.
Recordemos que el valor son los datos obtenidos. Las aplicaciones pueden servir como trampolín e incluso una inversión mercadológica para conocimiento de nuestra marca.
El reto es de la utilidad real que está en convertir a esos clientes en comunidad propia.
Un negocio no sólo controla sus ventas y gastos, también debe controlar su margen, su marca y su permanencia en el mercado.
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