Emilio Gálvez, tradición cafetalera
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Paty Torres
- 09/04/2026
Emilio Gálvez, tradición cafetalera. En Emilio Gálvez no sólo se sirven tazas de café, se comparten, no sólo se consumen, se entienden, cada taza y cada una de las bebidas que servimos refleja identidad, dedicación y propósito.
Emilio Gálvez, el nombre de la cafetería que es un tributo al patriarca de la familia, así nos lo hace saber Dinorah Gálvez, productora, fundadora de la marca y de la barra.
Ella nos explica que es un reconocimiento al trabajo de su familia de tradición cafetalera: “se ha construido con esfuerzo y dedicación, representa nuestras raíces y el legado del campo y el compromiso de llevar un café honesto desde la finca a la taza de quienes nos eligen día con día”.
Dinorah destaca que su familia está ligada al café desde hace varias generaciones: “me inspira el ver cómo ha cambiado todo en nuestras cinco generaciones trabajando con el café, ver como cada una realizó un paso fundamental dentro del círculo que conecta cada
paso de transformación del café, me inspira el continuar escuchando historias de mi familia de cómo era el trabajo de antes y con la tenacidad que cada uno tuvo en su momento para lograr transformar el café cuando no existían muchas oportunidades y mejoras de las que hoy nosotros si podemos hacer uso para automatizar nuestros procesos».
Dinorah hace hincapié en la trayectoria de su barra de café:
“Hace 12 años abrí con mi familia un pequeño establecimiento, el que cerramos por un tiempo.
Después de la pandemia lo reabrí, con otra visión que poco a poco ha dado el giro a lo que hoy es nuestra barra de café de especialidad Emilio Gálvez. Nuestra historia con el café tiene décadas desde la producción, y como una marca consolidada desde 2020, llevamos ya varios años integrando poco a poco la finca, procesamiento, tostado, y actualmente la barra, todo en un solo concepto.
Las bebidas favoritas de los clientes de Emilio Gálvez son las basadas en café expréss, los “lattes” y los “frapés” artesanales como el tascalete, una bebida ancestral de Chiapas: “elaborada con maíz tostado, cacao, achiote y azúcar que representa nuestras raíces, y el chocolate caliente también de nuestra región es un legado milenario que lleva un proceso digno de visibilizar en nuestro menú”.
Otro distintivo de la barra es que son: “productores de nuestro propio café, tenemos el control de todo el proceso: Cultivo, cosecha, procesamiento del grano, selección, tueste, preparación en la barra y el producto final, nuestro empaque de café tostado en grano o molido”.
Dinorah dice con un tinte de orgullo: “Con una historia real detrás de cada taza, aquí el café tiene origen y rostro, no buscamos sólo vender un producto sino compartir una experiencia real y honesta, así como visibilizar el arduo trabajo de hombres y mujeres que viene desde el campo para darle el valor que merece”.
En la barra Emilio Gálvez juegan con los sabores regionales y de temporada como el Mocao, que es una combinación de su chocolate artesanal con el café arábica que producen, que lleva un proceso lavado y tueste medio con un toque especial de su esencia y una tisana
de pulpa de café de esta cosecha.
Dinorah nos da a conocer los perfiles de sus productos:
“Trabajamos arábica 100% perfiles balanceados, dulces y cremosos con notas a caramelo, azúcar morena, manzana verde, toques frutales y cítricos, ideales para expréss como para filtrados, cuerpo cremoso, dulzor pronunciado y acidez equilibrada.
Para enfrentar la temporada posterior a la pandemia en Emilio Gálvez fortalecieron la venta de café tostado en grano y molido, organizaron el envío a toda la república y abrieron un espacio en la comunidad de Belisario Domínguez.
“Domínguez para quien guste conocer este bello poblado cafetalero donde también pueden vivir la experiencia completa al conocer nuestra finca donde cultivamos nuestro café, y terminar la experiencia en la barra donde pueden disfrutar de una buena taza”.
En su barra Dinorah acompaña a los clientes para que descubran su bebida ideal, para ellos les ofrecen los diferentes tipos de café.
Sus principales clientes son amantes del café: “personas que valoran el origen, el proceso y la calidad, que buscan algo más que sólo una bebida, quienes quieren una experiencia que va de la mano con una historia y un producto bien hecho, a quienes aman el café, disfrutan los detalles y buscan algo auténtico y disfrutan aromas sabores y fragancias que les recuerdan ese sabor que los ha acompañado en cada momento de su vida”.
Para ella el café es más que una bebida, es historia, creatividad, una forma de compartir parte de su vida:
“Una conexión entre generaciones, es el puente entre el pasado, el presente y el futuro, una forma de contar quiénes somos y de crear momentos reales alrededor de una taza.
Es identidad, el resultado de trabajo de familias enteras que laboran duro todo el año, el respeto al campo y a la naturaleza, de ver cómo se transforma cada uno de los granos, el café es compartir nuestras raíces porque ellas florecen en cada taza”.
Finalmente, Dinorah nos comenta que en Emilio Gálvez: “no sólo se sirven tazas de café, se comparten, no sólo se consumen, se entienden, cada taza y cada una de las bebidas que servimos refleja identidad, dedicación y propósito, demostrando que cuando las raíces son firmes el presente florece con fuerza”.
Dice que son, más que nada, un punto de encuentro entre la tradición y el presente, donde comparten el proceso de transformación de sus granos y la experiencia, que se unen para redefinir su relación con el café.




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