Café Malinaltepec, el orgullo del origen guerrerense
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Paty Torres
- 02/10/2024
Café Malinaltepec el orgullo del origen guerrerense: Una finca pequeña donde participan una veintena de productores de la etnia Me’Phaa, impactan al mercado con excelentes cafés diferenciados de altura, logrados con respeto y cuidado de su entorno de la región de la montaña de dicha entidad.
La región de la montaña de Guerrero cuenta con un sinfín de historias, muchas de ellas asociadas a sus orígenes y, por supuesto, al café.
En esta entidad, en el municipio de Malinaltepec, nace hace más de seis décadas una pequeña agrupación de productores conformada principalmente por integrantes
de la etnia me’phaa, identificada en las últimas décadas como “habitantes de Tlapa” o “Tlapanecos”.
Conozcamos a Café Malinaltepec, un esfuerzo que pone al café de esta entidad en el escenario nacional.
Charlamos con Enrique Oropeza Mariano, productor que encabeza la agrupación y quien nos explica el origen de este esfuerzo conjunto:
“Café Malinaltepec se ubica en la comunidad de Paraje Montero, integrado por 20 cafeticultores indígenas de la etnia me’phaa. Como agrupación logramos consolidar nuestra marca hace siete años, sin embargo, el establecimiento de las huertas de forma intensiva inició en la década de 1960, por iniciativa de nuestro abuelo de nombre Amador.
Actualmente, pertenecemos a la tercera generación de productores y conservamos aún las practicas amigables con el ambiente bajo un esquema de aprovechamiento de los recursos”.
Enrique no oculta su orgullo por hablar de la agrupación, ya que ésta le genera un sentido de pertenencia, así como una vitrina donde ha potencializado sus capacidades, gracias a su profesión como agrónomo, reflejo del amor al campo y a la naturaleza que profesa
desde muy pequeño:
“El trabajo de campo me permite ejercitarme; además. apreciar el desarrollo de las plantas y de las cerezas en armonía con el bosque nativo, me genera mucha satisfacción.
Por otra parte, el café me ha permitido conocer a diversas personas de la cadena de suministro y también disfruto mucho de
aprender de ellos algo nuevo”.
El vinculo con el café
Para Enrique, su vínculo con el café es tal que recuerda que, siendo muy pequeño, consideraba la época de cosecha el mejor momento del año:
“Recuerdo esa temporada como un momento lleno de risas junto con mis hermanos, el aroma típico de las cerezas y el dulzor de las mismas.
Además, nunca faltaron los sustos al encontrarnos en el camino con serpientes o panales de avispas, que nos subían la adrenalina”, recuerda sonriente.
Café Malinaltepec maneja desde su nacimiento variedades typica, caturra y bourbon en terrenos de relieve variables y con alturas que van de mil 600 a 2 mil MSNM, las cuales han superado diversos ataques de enfermedades, particularmente la roya amarilla, la cual han controlado gracias a la sapiencia de Oropeza Mariano, quien los ha guiado a tener un adecuado manejo de nutrición, así como preparados a base de azufre y cal.
Aparte, desde hace tres años iniciaron una huerta de geshas para producción exclusiva de temporadas.
Proceso natural
Para los sets de especialidad manejan proceso natural con una rigurosa selección
de las cerezas, que se secan al sol en camas africanas durante un periodo de 25 a 30 días.
“Desde que empezamos a procesar nuestro café, notamos que el tamaño del grano era pequeño si consideramos el tipo de variedad que manejamos, por lo que desde hace dos años corregimos esta afectación mediante el uso de enmiendas de minerales, que han provocado un aumento importante en su tamaño.
Además, desde hace tres años adoptamos un bioproceso que consiste en someter las cerezas a una fermentación anaerobia; iniciamos con 36 horas y ahora lo prolongamos a 96 horas; los resultados han sido aceptables por los consumidores,
ya que resalta aún más sus propiedades frutales y acentúa el dulzor”, explica Oropeza.
Relevante complejidad en taza.
Gracias a estos procesos, los cafés Malinaltepec ofrecen una relevante complejidad en taza, ya que en su perfil intervienen componentes de árboles y microorganismos de la huerta, que serían imposibles de lograr en un sistema de monocultivo y con uso de agroquímicos.
Por tanto, brindan granos inocuos que contribuyen a conservar los bosques.
Por cierto, el perfil de taza se adapta al gusto de cada cliente, si bien todos los cafés mantienen un sabor en común, dulce y de acidez brillante, aunque hay quienes prefieren los caturra por su sobresaliente regusto a frutos rojos y chocolate.
Además del café, también ofrecen miel de Aphis mellifera, por las colmenas que habitan en los diferentes árboles, arbustos y hierbas; sin embargo, la producción es limitada a cerca de 100 Kg al año.
Café Malinaltepec entiende el potencial de hacerse visibles para el mercado, así que desde 2017 asisten a diferentes exposiciones del ramo, como Expo Café, Café y Gourmet o la Cumbre Latinoamericana del Café y a la par, se apoyan en las redes sociales al abrir su Facebook, para dar a conocer su zona de producción.
Adicionalmente, obsequian muestras para dar a conocer su producto.
“Con esta estrategia, cerca del 50 por ciento de la producción se comercializa en la región de Torreón y el resto se divide en la Ciudad de México, Puebla, Querétaro, Tijuana, Estado de México y Yucatán”.
Participación en Taza de Excelencia México
Otra estrategia para demostrar la calidad de sus cafés ha sido participar en concursos de élite; su primera experiencia fue Taza de Excelencia México 2020, donde se ubicaron en cuartos de final, la antesala del jurado nacional; en 2021, participaron Premio Sabor Expo Café, donde llegaron a los siete finalistas y superar más de 140 muestras.
Café Malinaltepec sin duda es el rostro de la pasión y entrega de las etnias originales de Guerrero a este fruto; si gusta probar sus mezclas, contacte a Enrique Oropeza Mariano al teléfono 233 110 7486, o bien, a Octavio Oropeza Mariano al 462 117 9945, así como en su perfil de Facebook: Cafeticultores Me phaa de la Montaña.
Para Enrique Oropeza Mariano, Café Malinaltepec no sólo es un modo de vida para los cafeticultores me’phaa, sino también un símbolo de identidad de su entidad y de conservación tanto del ecosistema como del núcleo familiar, por lo que espera ejemplos similares también encuentren foro para darse a conocer; así lo expresa en su comentario de cierre de nuestra charla.
“En mi región, la cafeticultura es una alternativa para reducir los índices de migración y, por ende, de desintegración familiar; además, permite la conservación de las áreas naturales y fomenta la recuperación de las zonas deforestadas.
Esto no sería posible sin la colaboración del sector público y privado, pero, sobre todo, la concientización del consumidor de apreciar el valor oculto tras una taza de café, ya que siempre hay muchos involucrados.
Por eso, agradezco a El Café de Mi Tierra nos de la ventana para divulgar nuestras acciones”.




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