El Café De Mi Tierra - Revista de café

Avellaneda, auténtico templo que eleva al café de especialidad

Avellaneda, auténtico templo que eleva al café de especialidad. La emblemática barra en el corazón del barrio de Coyoacán tiene más de 15 años de promover y reeducar al consumidor del aromático de la ciudad, para apreciar, respetar y disfrutar excelentes tazas y grandes historias atrás de cada grano, de la mano del sensei Juan Carlos de La Torre.

Coyoacán es un barrio emblemático en la Ciudad de México y cada semana –en especial los fines–, miles de chilangos y visitantes extranjeros acuden a sus jardines, mercaditos y estanquillos a disfrutar un pedazo de ese México bohemio que lejos de morir, sigue tan vívido como sus leyendas y el prestigio que provee a la sureña colonia.

De entre tantos establecimientos que gozan de gran cartel, sin duda para los amantes del buen café sobresale una pequeña barra ubicada en la calle de Higuera # 40-A, que desde hace más de 15 años no sólo se ha vuelto un sitio de promoción de la cultura del café de especialidad mexicano, sino un referente de la industria en todos aspectos.

Hablamos, desde luego, de Café Avellaneda, el espacio donde el aromático es la razón de ser de toda su plantilla, empezando por su líder, el multicampeón Juan Carlos de
la Torre. 

El lugar siempre huele a buen café; el sonido ambiental se entremezcla cual caprichoso DJ callejero, entre las notas de la música del local con el funcionamiento de molinos, métodos y el rugir de la tolva del tostador donde horas interminables nuestro entrevistado ha pasado
jugando al alquimista del café con diversas curvas y tuestes, fusionar con atrevimiento impensados sabores con su bebida favorita y leer el próximo curso que tomará para apuntalar su amplio bagaje en toda la cadena productiva.

Su sonrisa contagia entusiasmo por la taza a probar y su voz brinda una calma que obliga a reflexionar los perfiles que dicha bebida ofrece sorbo a sorbo.

Carlos explica la razón del nombre de su local que ya es conocido en todo el universo del café mexicano diferenciado: “Lo nombré Avellaneda, inspirado en el nombre de un personaje de la novela llamada La Tregua, de Mario Benedetti.

Este personaje (Laura, la joven pareja del protagonista, Martín Santomé), para mí, representó de alguna manera las circunstancias que vivía mi familia en el momento en que decidí comenzar a preparar tazas de café”.

En poco más de 15 años, la fiel clientela de la barra que tiene como logo una ardilla, animal que abunda en Coyoacán, busca sobre todo los filtrados con granos de origen, así como expressos y Flat Whites, además de la afamada creación de la casa, el Juanito, que contiene
tamarindo, limón, express, fermento de enebro y agua tónica.

Al advertir que en ciertas horas encontrar lugar es prácticamente imposible queda claro que la excelencia en cada preparación es su mejor carta de presentación, lo cual contrasta con su estilo, podría decirse algo “neutro”, ya que De la Torre reconoce que no tiene un concepto predefinido y que el mismo barrio ha moldeada su rostro, así que prácticamente desde su apertura se enfocaron en la calidad de sus preparaciones y compartir la cultura del café a quién acudiera a probar sus tazas.

“He visto tendencias muy interesantes, especialmente la manera en la que las barras dan servicio, porque comprendo que la atención al cliente cambia la cosa forma en la que la gente percibe el café y, asimismo, la manera en la que lo experimenta y lo disfruta”, apuntó
el multicampeón mexicano barista, de métodos, de cata y coctelería con café.

Ante tan impactante currículo, no sorprenden las opciones creativas que hay en la carta de
Avellaneda; lo mismo propuestas novedosas como tazas con base de fermentos como kombucha y/o mezclas con cold brew, o bien bebidas de temporada, cocteles frescos con café y algunos otros ingredientes que aportan mayor complejidad como el mismo Juanito u otra opción elaborada con kombucha de piña y cold brew; ideas marca de la casa.

Y, desde luego, los perfiles de cafés de origen de especialidad de diversos estados  productores, tostados con el talento y pericia de De la Torre, son otra razón para acudir religiosamente a adquirir algún café tostado y molido para consumo doméstico:

“Manejamos perfiles de distintos tipos, tratamos de que la gente siempre se pueda llevar una experiencia agradable, por ello tenemos tuestes claros para filtrados, o bien medios más dulces y fáciles de trabajar en sus casas u oficinas.


Y muchas veces me gusta experimentar el  express con tuestes oscuros e intensos, que tejen un sabor en boca lleno”, advierte Carlos.

En ese punto, el líder de Avellaneda considera que sus clientes buscan principalmente esa “taza apapachadora” que les activa para iniciar sus rutinas cada día y cada cierto tiempo se atreven a experimentar algo diferente, más aventurero y exótico; por ello, tiene bien identificados a dos tipos de clientes, el que acude diario y busca algo reconfortante y el que ocasional que sólo los va a conocer y busca algo que le sorprenda.

Avellaneda auténtico templo que eleva al café de especialidad - Juan Carlos De La Torre

No obstante, Carlos rechaza que su oferta sea exclusiva para cierto perfil de consumidor, sino que responde a la curiosidad del team Avellaneda por encontrar lo que más les satisfaga del café y cuyos resultados los ponen en la mesa y a consideración de quien quiera disfrutar junto con ellos, de tales experimentos.

Pero, a pesar del éxito y reconocimiento del sector, como pasa con los emprendimientos, los momentos difíciles no están exentos aun de casos como éste; Avellaneda tuvo que buscar una alternativa para subsistir en la pandemia del COVID-19:

“Tras la contingencia tratamos de mantener las ventas, al aprovechar la cantidad de consumidores que comenzaron a preparar café en casa, así que tratamos de fortalecer nuestra venta de café en grano y, una vez pasada la crisis, el café en grano fue lo que nos permitió salir adelante porque la gente ya no sólo compraba sus bolsitas, sino también comenzaron a consumir en el local un café o dos”, recuerda De la Torre.

Café Avellaneda ya es una parada obligada en el universo del café de especialidad mexicano; si camina por el barrio de Coyoacán, vaya a la calle de Higuera, a un costado del mercado y a espaldas de la Parroquia de San Juan Bautista y encontrará este espacio consagrado al aromático premium, cual reflejo de la pasión de Juan Carlos de la Torre, histórico profesional de la industria, que se evidencia en su reflexión final. 

“Para mí, el café es la manera como me aproximo al mundo. Llevo tanto tiempo pensando, preparando y trabajando el café, que de pronto me encuentro en la cocina y manipulo el fuego como si estuviera tostando. 

Otras veces, estoy preparando un biberón y lo agito como si preparara una bebida fría con café; incluso, cuando enciendo el auto o aprieto un botón para accionar el microondas, tocar el timbre o encender la luz, comienzo a contar segundos como si extrajera un express en la máquina. No me queda duda, el café está en todos lados, en mi día a día”.

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